El inevitable paso del tiempo

El jueves es uno de los días más duros de mi rutina semanal. Me despierto a las 7 de la mañana, y a las 8 estoy en la calle rumbo al trabajo. Del trabajo salgo a las 5 de la tarde y a las 7 tomo mi curso de electrónica para computadoras. En ese lapso de dos horas suelo deprimirme un poco, pues no tengo amigos cerca de la zona comprendida entre el trabajo y el instituto, que se puedan tomar, ya no una cerveza o un fernet, sino un mísero café con leche frente a mi cara de hombre ocupado. Me conecto a Internet y siento una vez más que quienes se encuentran conectados en ese momento no son aquellos con los que puedo llegar a entretenerme chateando. Nada ni nadie me puede acompañar en ese rato.
Todo esto, sin contar lo peor de todo: no poder compartir junto a mi mujer y mi hija una porción significativa del día, pues salgo a las diez de la noche y llego a las once con el tanque de humor y energía en cero.
Y lo que me viene a la mente una y otra vez casi como una obsesión, es el paso del tiempo. Pues pasa rápido y lento según la ocasión y el momento. Cuando estoy en el trabajo relojeo el reloj (valga la casi redundancia) de la compu a cada rato, y cada hora que pasa parece una eternidad encapsulada en un pequeño envase, y cuento las horas como un preso que hace rayas en la pared de la tumba, anhelando su libertad. El tiempo pasa lento.
Y sólo por dar un ejemplo de lo contrario, cuando ensayo con mi banda, parece que cuando miro el reloj, el tiempo se fue en un pequeño instante, y me indigno. Llego a pensar que existe un duende que trabaja en una cabina de control invisible regulando las velocidades del tiempo para alargar las agonías y acortar las alegrías. Alguien me está gastando una broma, y lo peor de todo es que puedo ser yo mismo, pues ¿Quién más que yo percibe lo que yo percibo? ¿A través de qué sentido se percibe el paso del tiempo?
Perdón, me tengo que ir, se me acabó el tiempo. ¿Viste?, entré en cyber café para escribir esto porque me sobraba el tiempo, y ahora no puedo terminarlo porque mi tiempo se acaba.
2 comentarios:
hola bro soy chechu y estoy colaborando con el danonino de brisa y conectarme un poco con vos ya que hace rato no nos vemos y ni siquiera nos hablamos te mando saludos por este medio ja bueno buena la pag siempre haciendo cosas interesantes un abraso
estimado chechu mi hija no se llama brisa querido. gracias por su comentario!
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