sábado, 17 de marzo de 2007

El Tanito


Acá cerca de casa vive El Tanito. Creo que en todos los barrios hay uno al que le llaman El Tanito, con unas características similares a las de El Tanito que vive cerca de mi casa.
Al Tanito lo conozco desde la infancia y nuestros destinos se unieron (no tanto) a través de Perón y Chacarita, dos pasiones que marcaron nuestras vidas. El Tanito es el clásico pibe que un día te lo cruzas y te dice: “Me estoy rescatando amigo, ya hace un par de semanas que no fumo más la gilada, estoy buscando laburo, me compré unas llantas y una remera pa no gastar en lata, ¿mentendé?”. Y uno se queda contento, renovado y esperanzado, porque, si uno que está tan descontrolado haciendo bardo se puede poner bien y tener ganas de salir para adelante, ¿por qué yo, que no estoy tan mal como él, me hago tanto problema? Y sigo camino contento.
Pero por ahí otro día te lo encontrás re duro, te manguea plata, le faltan todos los dientes postizos, está tan chupado que se le notan las costillas, anda paranoico y escondiéndose de la policía porque entró de escruche a robar alguna fábrica., o porque le dio un tiro a alguien en una pelea. Y además te retiene una hora pidiéndote un pucho tras otro mientras trata de explicarte por qué la vida no vale nada, y menos la pena. Entonces sigo camino amargado, pensando una vez más ¿cuánto le quedará al Tanito?, si un día no lo mata la yuta termina dado vuelta de lata.
El Tano se cuelga del paravalanchas y trata de imitar a sus amigos, ex presos de tez trigueña que arengan a los demás con terminologías tumberas. Él no es morocho, tiene pinta de gringo, con ojos claros y cabello rubio. Además nunca estuvo detenido en un penal, aunque sí en una comisaría (que no es lo mismo). Unos escalones más abajo de la tribuna, un amigo cercano le dice, llamándolo por su nombre de pila, “vos sos rubio, vos no sos negro, no tenés que hablar así”; “tené razón amigo”, respondió él.

DICCIONARIO PARA EL COUNTRY:

Llantas: Zapatillas

Lata: Pasta base de cocaína

Manguea: Verbo. Pide

Escruche: Modalidad de robo basada en el ingreso a una propiedad privada luego de una determinada tarea de inteligencia previa.

Yuta: Policía

Tumbero: Propio de la cultura de los presos

Rescatarse: Recuperarse de un período intenso de adicción a las drogas o de conductas delictivas

Gilada: Droga

domingo, 11 de marzo de 2007

El inevitable paso del tiempo


El jueves es uno de los días más duros de mi rutina semanal. Me despierto a las 7 de la mañana, y a las 8 estoy en la calle rumbo al trabajo. Del trabajo salgo a las 5 de la tarde y a las 7 tomo mi curso de electrónica para computadoras. En ese lapso de dos horas suelo deprimirme un poco, pues no tengo amigos cerca de la zona comprendida entre el trabajo y el instituto, que se puedan tomar, ya no una cerveza o un fernet, sino un mísero café con leche frente a mi cara de hombre ocupado. Me conecto a Internet y siento una vez más que quienes se encuentran conectados en ese momento no son aquellos con los que puedo llegar a entretenerme chateando. Nada ni nadie me puede acompañar en ese rato.
Todo esto, sin contar lo peor de todo: no poder compartir junto a mi mujer y mi hija una porción significativa del día, pues salgo a las diez de la noche y llego a las once con el tanque de humor y energía en cero.
Y lo que me viene a la mente una y otra vez casi como una obsesión, es el paso del tiempo. Pues pasa rápido y lento según la ocasión y el momento. Cuando estoy en el trabajo relojeo el reloj (valga la casi redundancia) de la compu a cada rato, y cada hora que pasa parece una eternidad encapsulada en un pequeño envase, y cuento las horas como un preso que hace rayas en la pared de la tumba, anhelando su libertad. El tiempo pasa lento.
Y sólo por dar un ejemplo de lo contrario, cuando ensayo con mi banda, parece que cuando miro el reloj, el tiempo se fue en un pequeño instante, y me indigno. Llego a pensar que existe un duende que trabaja en una cabina de control invisible regulando las velocidades del tiempo para alargar las agonías y acortar las alegrías. Alguien me está gastando una broma, y lo peor de todo es que puedo ser yo mismo, pues ¿Quién más que yo percibe lo que yo percibo? ¿A través de qué sentido se percibe el paso del tiempo?
Perdón, me tengo que ir, se me acabó el tiempo. ¿Viste?, entré en cyber café para escribir esto porque me sobraba el tiempo, y ahora no puedo terminarlo porque mi tiempo se acaba.

sábado, 10 de marzo de 2007

El Pity


Hace algunos años, me encontraba atrapado en el vicio de la cocaína. Y para no ahondar ni victimizarme en este hecho, tan sólo les cuento lo mal que me sentía, triste, esclavo y casi sin un sentido para mi vida. Pero por supuesto que si pude sobrevivir, tan malo no habrá sido.
Por aquellos tiempos, a fines del año 2004, el Pity abría un show de Intoxicados en Obras leyendo una carta dirigida a su público, en la que él recomendaba evitar el uso de pasta base, pues él mismo se hallaba sumamente adicto a esa sustancia, y veía con horror lo que ocurría en su vida y en la vida de muchos de sus conocidos, algunos de ellos alcanzando la muerte a muy corta edad.
Al leer la carta del Pity, me sentí realmente muy identificado con lo que él sentía por su adicción a la droga, su tristeza y su temor. Entonces a través de un conocido en común accedí a su casilla de correo y le escribí un mail diciéndole básicamente que me pasaba lo mismo que a él con una sustancia distinta pero muy parecida a la vez, y compartiendo además otras experiencias y sentimientos. Pity respondió; nos cruzamos un par de mails más y después nunca más tuve contacto con él. No sé si se habrá enojado por algo que le escribí, o se habrá cansado de mí, pero a mí me quedó la anécdota y la quería compartir.
Más adelante lo crucé en un ensayo de Resistencia Suburbana, pero esa es otra anécdota.

Trascripción del mail respondido por el Pity (tal cual él lo escribió)
HOLA AMIGO.......BUE , AUNQUE NO CREO NADA......COMO TODO CIENTIFICO.....SE QUE TU CARTA ES SINCERA Y ENTIENDO PERFECTAMENTE TODO LO QUE PASA.......LO UNICO QUE ME GUSTARIA REVELARTE PARA QUE SIEMBRES VOS TAMBIEN , ES QUE NO SE VIENE NADA FEO , AL CONTRARIO , EL SER HUMANO ESTA CONDENADO A SER FELIZ , ESTO ME LO DIJO CARL SAGAN EN CAPILLA DEL MONTE , CORDOBA , Y SUPE QUE ERA SINCERO CONMIGO.....ES QUE TENGO ESE SENTIDO DE LA PERSEPCION MUY DESARROLLADO Y HACE QUE ME DE CUENTA DE MUCHAS COSAS.
SE ATORMENTA A ESTE PLANETA UNA CONSIENCIA SIPERIOR QUE NOS VA A DAR CLARIDAD PARA MEJORAR EL ESTILO DE VIDA DEL HUMANO...LO ESPIRITUAL ANTE LO TERRENAL.....VOS PODES IMAGINAR Y POR LO TANTO VIVIR EN EL LUGAR EN DONDE PUEDAS TRATAR DE LLEGAR....AUNQUE MUCHAS COSASTARDEN O SE HAGA DIFICIL ENTENDER.
SE QUE ESTE MENSAJE LO ESTOY ESCRIBIENDO PARA MUCHOS , NO SE POR QUE PERO LO SE.....DEBE SER QUE ME VAS A SABER ENTENDER.....
MI INTENCION NO ES PREDICAR NI CAMBIARLE LA CABEZA A NADIE , PORQUE ME GUSTA QUE EL SER HUMANO PIENSE POR SI SOLO , SOLO SE QUE VOY A DARTE FUERZAS PARA QUE CON TU PERSONALIDAD MAS PENSAMIENTOS NUEVOS Y ORIGINALES PUDAS VER LA ENERGIA Y LA FUERZA ESTE DE TU LADO PARA CON LOS DEMAS.......OVIO
ESTOY POR MEDIO DE TU PENSAR , EN TU MENTE CUANDO ME NESECITES.....TE VEO
CRISTIAN ALVAREZ
PREMIO NOBEL A LA PAZ 2013

martes, 6 de marzo de 2007

RASTONE



Hace ya algunos años, una tarde decidí visitar a mi viejo amigo Cristian, a quien no veía desde hacía algún tiempo. Vivía con un amigo suyo en un barrio a unos 6 kilómetros de mi casa, y como yo aún no conocía su nueva morada me acerqué hasta allí. Cuando llegué al lugar Cristian me presentó a un amigo suyo, un “rasta” diríamos en el barrio, aunque más adelante aprendí que uno no es rasta sólo por tener sus dreadlocks (también llamados rastas por muchos aquí). Entre charla y charla me contó que era el cantante de Resistencia Suburbana, un grupo de reggae que sólo se conocía en el circuito underground y que fue alcanzando reconocimiento hasta llegar a la popularidad que hoy tiene. Yo saqué un porro y le convidé, y aunque aceptó por cortesía, me explicó que él no acostumbraba fumar la marihuana que se vende habitualmente en los suburbios, pues esa trae una serie de agregados químicos destinados a aumentar su poder por la mala calidad de la planta. Y me habló de buenas plantas y me habló de la sin semilla, la planta hembra que no es polinizada por el macho y así alcanza su máxima pureza y calidad incluso para el uso medicinal. Y me hizo conocer un costado de la marihuana que yo al menos no conocía y tal vez nunca hubiera conocido, pues para mí lo único que había que hacer era drogarse con algo para pasar el rato. Y luego me mostró un demo de lo que era en ese momento su próximo disco “Resistencia Masiva”. Flashié. Realmente no podía creer que un material de tan buena calidad no había llegado nunca a mis oídos, ni había sonado en la radio con la debida importancia. Lo empezamos a seguir a todos lados donde tocara. Los invité a mi programa de radio y fuimos haciendo una amistad que perdura con el paso del tiempo, compartimos asados, zapadas y momentos muy lindos de verdad.
A Resistencia Masiva, le siguió el disco “La Unión Verdadera”, el cual incluía la canción “Rastone” con la participación del queridísimo Pity Alvarez y cuya letra reza: “No sé cómo explicar mi situación soy 50% rasta y 50% stone” y más adelante el Pity declara: “Me gusta mucho el reggae, me gusta el rock and roll, me gusta la marihuana y me gusta el alcohol” como partes de una letra por demás polémica, interesante, y por sobre todas las cosas pegadora en los chicos de mi clase. Era una declaración de principios, la unión de dos sub culturas emparentadas a través de la historia con particularidades que parecen en cierta forma congruentes y para nada antagónicas; hasta casi podría decirse que es la unión de dos pueblos suburbanos. La humildad, la amistad, la lealtad y ciertos desbordes permitidos en una coalición hermana. Los Rastones: 50% rasta y 50% stone. Así nació esta leyenda viva, y aunque a decir verdad esta cultura no tiene mucho de rastafarismo puro (pues cualquier rastafari ortodoxo vomitaría al escuchar esta letra o al leer este artículo), nos atrevemos a decir que el reggae encierra un costado espiritual manifiesto en la propia esencia de su melodía, al margen de la creencia en Selassie o cualquier variable de las ramas del rastafarismo. Pues muchos músicos jamaiquinos que se han hecho rastas, fueron verdaderos exponentes de un talento inmenso y han mezclado la fuerza y la firmeza del rock con el ritmo agradable y movedizo del reggae, dejando como testimonio letras cargadas de protesta, amor y espiritualidad a la vez, cosas difíciles de juntar en cualquier expresión artística.

Letra de Rastone

“No sé cómo explicar mi situación / soy 50% rasta 50% stone/ me gusta mucho el reggae me gusta el rock and roll / me gusta la marihuana y me gusta el alcohol / leí algo de la Biblia creo mucho en Dios / y me gusta la calle y busco satisfacción / mi familia musical es una gran fusión / hijo de mamá reggae hijo de papá rock / una vida espiritual voy tratando de encontrar / y mientras la estoy buscando me tomo algo en el bar / aprendí del rastafari a luchar contra el opresor / y soy tan callejero como un rolling stone / la gente no comprende no entiende como soy / imaginate a Mick Jagger cruzado con Peter Tosh / mi familia musical es una gran fusión / hijo de mamá reggae hijo de papá rock / solo te estoy contando no te pido perdón / no estoy orgulloso pero así es como soy/ sólo estoy en el cuadro yo no soy el pintor / la vida es un teatro y yo no soy actor / no tengo careta yo profeta no soy / soy un callejero igual que vos / mi familia musical es una gran fusión hijo de mamá reggae hijo de papá rock.”

domingo, 4 de marzo de 2007

LA TUMBA PROPIA


Esta mañana luego del primer bostezo miré por la ventana y observé que un hombre cavaba con una pala en mi jardín. Asustado, tomé mi revolver y salí a ver que ocurría. Me acerqué por la espalda cautelosamente sosteniendo el revolver con las dos manos frente a mí. Le pregunté lo obvio, tampoco iba a andar pensando algo original para un desconocido que me arruinaba el jardín. ¿Quien es usted? ¿Que esta haciendo en mi jardín? El hombre volteó hacia mí (¿cuanta gente se ha volteado misteriosamente en mis escritos?)

Era yo. Me dijo (o me dije) que la primera pregunta se podía obviar a esa altura de las circunstancias, y que la segunda era bastante obvia pero tendría piedad de mí, después de todo soy alguien a quien se le apareció su propio yo en el jardín cavando con una pala. Dijo que estaba cavando una tumba para él, o sea, para mí. Entonces se produjo la siguiente conversación:

- Es que voy a morir?

- Por supuesto, todos mueren.

- Pero, ¿falta poco para que muera?

- ¿Quien sabe?

- Entonces por que estás cavando una tumba?

- No me hables como si fuéramos dos personas, tú y yo somos lo mismo.

- Si no sabes cuando moriré, ¿porque cavar una tumba ahora? Planeo morir siendo viejo, muy viejo.

- No.

- Como que no?

- Si seguimos con esta vida no moriremos muy viejos. Hace años que estamos cavando esta tumba, mucho tiempo.

La saliva me pasaba por la garganta como si fuera un trozo de carne gomoso duro de masticar. Entonces cargué mi revolver y le dije que se detenga, le di una orden. Me dijo que matarlo era matarme, y que eso me transformaría en un suicida, cosa que no quiero ser, me aterra esa idea. Traté como siempre de evadir esa realidad (si se puede llamar realidad), y le dije que se vaya.

- Si quieres que me vaya, vete tú, pero yo iré contigo. Puedes sacarme de aquí pero estaré donde vayas, cuando duermas, cuando comas, cuando escribas, cuando hagas el amor, siempre, allí estaré.

Creo que el tipo tenía razón, por primera vez me daba la razón completamente a mi mismo. Soy un tipo que desconfía permanentemente de sus propias razones, es que al haberme equivocado tantas veces, al haberme ido tan mal, no puedo ser tan terco de creerme con la razón. Pero esta mañana creo que tuve toda la razón. Igual retrocedí un paso y me di un ultimátum.

- Vete o te vuelo la cabeza.

- No te creas, eres un impostor. Yo soy el verdadero, tú eres el falso.

Caramba. Como saber quien era quien, si aveces no distingo un zapato de una sandalia. Maldita sea dije e hice lo que hice siempre, seguí mi instinto, hice lo que más me hacía feliz, como trato de hacer siempre, aunque me equivoque. Le apunté a la cabeza y disparé. Mi otro yo cayó junto a la tumba que estaba cavando hace años. Fue la única vez que usé mi arma y la vengo a usar para matarme a mí mismo, o a una parte de mí. Al menos yo, creo estar vivo, sino no podría estar escribiendo esto. Lo tiré en la fosa y comencé a echarle tierra con la pala. Al rato alguien se me acercó por detrás y me pregunto dos cosas. ¿Quien es usted? ¿Que esta haciendo en mi jardín? De inmediato entendí cual era el chiste. Era yo. Me estaba apuntando con un arma sostenida con las dos manos frente a su pecho. Inmediatamente tuve que pensar algo que decir para no terminar como el otro, entonces se desarrolló el siguiente coloquio:

- Vea, a decir verdad, yo, soy usted. Lo que ocurre es que vengo del futuro, es un experimento de un viejo loco con el cabello blanco y desordenado. Estoy enterrando una bolsa con excremento. Me agarraron ganas y no quise molestar en pedirte el baño.

- Vaya, ¿y que vienes a hacer?

- Bueno, vengo a contarte como te fue con tus sueños e incertidumbres.

Entonces el otro yo bajó el arma, se acercó y me abrazó.

- Cuentame todo por favor, tengo mucha intriga.

- Eres un gran escritor, un best seller.

- Guauuu!! Dios! Gracias! No lo puedo creer, siempre pensé que escribía pésimo. ¿Que más?

- Además soy un famoso conductor de radio.

- ¿Si?

- Así es.

- No puede ser, quiero ir a ese momento ya. Cuentame más.

- Ok. Esa amiga tuya que amas como a ninguna mujer sobre esta tierra, pero con la cual no quieres entablar una relación porque prefieres tratar de seducir mujeres todo el tiempo sin cargos de conciencia, y revolcarte con prostitutas, ¿Sabes de quien te hablo?

- Si. ¿Que ocurre con ella?

- Es tu esposa y la madre de tus hijos.

- Pero, Dios santo, tu vienes del paraíso, no del futuro.

- Si, la verdad es que me fue muy bien en la vida, todos mis sueños se cumplieron.

- Caramba. ya que me fue bien en todo, no tiene sentido que siga viviendo, dile a esa esposa mía que siempre la he amado, y a mis hijos, que no los conocí pero que siempre pensé en ellos, y que seguro que los amo. A mi público en la radio, que amo poder hacer que me escuchen todos y agradarles, y a mis lectores, que siempre escribí para exorcizarme, para salvar mi conciencia. Eso, vuelve al futuro y escribe sobre mí, diles que soy un joven loco, soñador y sensible, y trata de inventar algo sobre las mujeres, diles que soy un gran seductor. Es más, cuentales detalladamente como me suicidé.

Instantáneamente, el tipo (yo) se disparó el arma en el pecho, pero no murió, entonces se volvió a disparar tantas veces como pudo, hasta que murió o quedó muy cerca de eso. No lo sé, quizás haya estado vivo, pero no presentaba ya señales de eso. Cavé otra fosa y terminé de enterrar los dos cuerpos en el jardín. Construí dos lápidas, en una tallé una leyenda que decía: “este era yo, el soberbio que cree ser un hombre práctico y seguro, el que cree que hace lo que debe hacer”. En la otra, la leyenda rezaba: “este era yo, el crédulo, el inocente, que se sube emocionado a cualquier carro que lo deje cerca de sus ilusiones, el que es capaz de hacer cualquier cosa para llenarse de sensaciones que lo ayuden a escribir, incluso suicidarse”

Entonces ya era de noche y solo quedé yo, el tipo sensible, el que sigue sus instintos para escapar de una locura acechante, el que no quiere llegar a su lecho de muerte sin haber hecho todo lo que lo hacía feliz, el que no quiere arrepentirse de nada. Soy aquel que puede inventar una historia descabellada en el momento indicado para escapar de una situación conflictiva. El que hasta ahora pudo escapar de sus problemas, sin atarse al mito de que se debe enfrentar todo problema hasta vencerlo. ¿Para que pelear si se puede huir facilmente? Un soldado que sobrevive sirve para otra batalla, y para otra, y para otra, y para todas, porque escapará constantemente de cada una de ellas.

Entré a mi casa, encendí un cigarro y escribí una vez más