miércoles, 28 de noviembre de 2007

NO HAY FASO EN LA ARGENTINA


Hay un fenómeno que se repite año a año, y tiene gran repercusión entre las huestes fumadoras de cannabis. La falta de faso está haciendo estragos en el humor de centenares de miles de fumadores de cannabis de toda la Argentina, muchos de los cuales la utilizan con fines terapéuticos o medicinales. Como lamentablemente en nuestro país el cultivo de marihuana está prohibido, la única manera de conseguirla es en el mercado negro. Hoy en día la porción de 25 gramos de marihuana, oscila entre los 50 y los 90 pesos, dependiendo de varios factores como ubicación geográfica, calidad del bagullo y ambición del dealer que la vende.
Cerca de cada verano, la escasez comienza a sentirse, poniendo nerviosos a todos aquellos que fuman habitualmente. Y cada año las excusas van variando: sequías en paraguay (principal proveedor de cannabis de la Argentina), recambio de autoridades en gendarmería (fuerza que controla el tránsito en las fronteras), traslado del stock hacia los centros turísticos, y también, estrategia de los principales productores, quienes acuerdan hacer escasear los envíos para poder elevar los precios.
Legalizar el cultivo para consumo personal, sería una política muy progresista, y aportaría grandes avances en materia judicial y social. La infernal maquinaria judicial, gasta millones de pesos en el procesamiento de fumadores que han sido descubiertos portando pequeñas cantidades. Ese dinero se ahorraría. Luego, la condición de ilegal, hace que conseguir faso sea una expedición hacía el interior de peligrosos antros, y expone a los consumidores a sufrir robos y agresiones en su trayecto. La legalización de pequeños cultivos, terminaría definitivamente con el narcotráfico, y es aquí donde creo yo, se encuentra el nudo de la cuestión. Y me pregunto: ¿no será que semejante negocio se sustenta solamente en la ilegalidad del cultivo?, ¿existirán políticos y funcionarios corruptos que trabajen como lobbystas de los grandes traficantes para mantener las drogas en la ilegalidad? El dinero que ahorraríamos en comprar a precios tan elevados inyectaría decenas de millones de pesos en el consumo interno, ayudando al crecimiento económico y la reducción de los índices de desocupación, y un incremento en la calidad de vida. Ahorraríamos millones de pesos en aparatos represivos y organismos de lucha contra el narcotráfico, destinando más efectivos y recursos a la seguridad común de cada barrio.
La legalización engloba un sinfín de ventajas para el progreso de nuestra sociedad, y para la lucha en la defensa de los derechos humanos, muchas veces más promocionados y utilizados como slogan, que realmente respetados y valorados.